Y la alineación se produjo. The Hard Sell Tour nació. Fue probablemente engendrado en un lúgubre cuarto de un sótano californiano plagado de rarezas clásicas encerradas en un lujosa cárcel plana y redonda de siete pulgadas. Nació, y en su juventud ya fue viejo, y además de viejo, original.
La nostalgia quedó atrás. Paradoja. Cut Chemist y Dj Shadow atemporizan la música. Lo hacen desde qué ésta se encontró con éstos, y se apoderó de sus capacidades para decidir por ellos mismos, regalándoles un olfato musical que tienen personas que se pueden contar los dedos de una sola mano.
Kid Koala fue el encargado de descorchar la botella. Mientras desde lo alto veía cómo La Riviera se llenaba un lunes, KK tenía la obligación de animar a un público que se preveía exigente por el dineral que suponía el show y los dos pesos pesados que se avecinaban entre sus telones musicales. Menos denso en su sesión que en sus publicaciones, Kid Koala calentó la sala con pocas palabras en castellano y muchos sonidos bailables. Barriendo estilos y con su firma personal en su aclamada obra orquestral Skanky Panky a tres platos y en directo, KK se despedía para dar paso a los verdaderos protagonistas.
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Entran. Se presentan, se van, y entra video. Una pequeña presentación de la intención de The Hard Sell Tour, en donde se nos muestra la historia del vinilo en general, y del formato 45 rpm o 7 pulgadas en concreto, el porqué de su utilización en el show, y su apego hacia ellos. The Hard Sell Tour da comienzo para sonar largo y tendido durante un buen rato de esta noche madrileña de lunes. Con un set formado de ocho platos, tres mixers, dos pedales de guitarra eléctrica y un par de lanzadores de efectos, entre cámaras y alternancia de vídeos e imágenes, estos dos californianos hicieron bailar a la sala con un abanico impresionante de discos originales, beats eléctricos muy bien medidos y cortando, pegando y mezclando con la soltura que les caracteriza.
No hay turnos, ni bazas, ni primero, ni segundo. Los dos son protagonistas, y no hay actores secundarios. La sesión es homogénea en su totalidad. Sorprendentes los sonidos que pueden salir de lo que creemos anticuados pequeños vinilos y la fuerza que éstos dos pueden impregnar en ellos. Se van sucediendo vinilos… unos ciento cincuenta debieron pasar de las manos de estos dos djs a los ocho platos que manejaban. Soul, rock, hip hop, funk eléctrico se fusionaban perfectamente sin saber muy bien cuando entraba uno o salía otro. Un set perfectamente montado, con cámaras que vigilaban sus movimientos, hicieron que mientras la música sonaba pudiesen Chemist y Shadow acercarse al público con algo que desde donde yo estaba podían parecer dos Handy Trax de Vestax o algo parecido, que les permitió hacer scratch en horizontal y sintonizar con el resto de su equipo, algo que ya había dejado ver dj Nu-Mark en su paso por la capital cuando se acercó con sus Jurassic 5, también con un sonido realmente sorprendente.
Por un momento el precio de la entrada quedó en el olvido. Puede que algunos pensaran que no llegaron a amortizarla, pero sobre todo, creo que otros muchos se fueron con los oídos llenos de buena música y con la sensación de haber visto un show sin precedentes en cuanto a la música electrónica en nuestro país se refiere. Poca gente como estos dos señores. Poca.
Nacho Morón - 4x4hiphop -Abril 2008