 |
|
| |
|
 |
|
Eran
las once y las inmediaciones de Pachá, mostraban
más movimiento de lo normal. Cuando llegó la
medianoche, el aspecto cambió: a pesar de la hora (y
sobre todo si consideramos que era un miércoles),la
sala estaba abarrotada.
Ambiente especial,aspecto de anfiteatro, de templo
del rap. Tras un tiempo de espera, que a muchos se nos
hizo eterno, apareció él, era GRANDMASTER FLASH.
Después de más de dos décadas de actividad
intermitente de Furious Five, su banda, ¡el pasado más
reciente de Sadler se situaba en Madrid...!
Sobre el escenario, dos pantallas, jugaban con
imágenes del protagonista de la noche. El infinito
nunca sería suficiente para dar cabida al astro de
Barbados. Arquitecto de espacios imposibles para un
público ansioso de sus ritmos, que acabó sumergido en
la espiral del tiempo que el maestro creó mezclando
temas de diferentes estilos y épocas, desde el Message
de 1981 hasta algunos más recientes como el "Carmina
Burana" de Nas.
Tchs! No fue lo único, bajo sus dedos pasaron
vinilos de Pharoe Monch, KRS- One o Queen, que
volvieron a nacer aquella noche, reinventados por
Grandmaster Flash.
El público respondió: quedarse parado no era una
opción, acompañaron cada nota que salía de los platos.
Desde el instante en que apareció en el escenario se
invirtió el concepto de música, reventando pentagramas
y claves, hizo surgir ese sonido, aquel que desde 1977
cultiva.
Era el fin? NO!
GRIIIIIIIIIIIIIIITTTTAAAAAAAAAAADDDDDDDD, porque
llegaba J Mayúscula y su "espectáculo más grande del
mundo", locos.